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Una de las mayores amenazas para la calidad y seguridad alimentaria son las plagas, pudiendo dañar la materia prima y, como si no fuese poco la perdida de dicha producción, no debemos olvidar los peligros sanitarios, ya que estas plagas pueden actuar como vectores de enfermedades y/o alergias.
En esta ocasión, y debido a la gran diversidad de posibles vectores, destacaremos las siguientes:
Roedores
Tanto las ratas como los ratones pueden contaminar las superficies y los alimentos con sus excretas, pudiendo transmitir enfermedades como la leptospirosis, salmonelosis, hantavirus o la peste bubónica.
Sin olvidar los daños en nuestras infraestructuras o los cortocircuitos que pueden provocar, ya que, entre sus aficiones, está la de roer los cables.
Insectos voladores y rastreros
Aquí podemos incluir cucarachas, moscas y hormigas, que, dada su capacidad de propagación y locomoción, son capaces de transmitir e infectar las superficies o los productos con bacterias o virus.
Por lo general, y debido a su pequeño tamaño, encuentran fácil acceso a las instalaciones o establecimientos de alimentos a través de grietas u oquedades.
Plagas de productos almacenados
En este grupo, más específico en cuanto al sector tratado, encontramos, principalmente, tanto adultos como larvas de polillas, escarabajos, o gorgojos, y sin olvidarnos de los ácaros, que afectan a los granos y los productos secos.
Por último, y no menos importante ¡las aves!
Es primordial mantener alejados, sobre todo, a los gorriones y las palomas, ya que pueden introducir parásitos y, a través de sus excretas, contaminar las zonas de carga/descarga y almacenamiento.
Y como pasa con los roedores, pueden producir daños en la infraestructura de las instalaciones, puesto que sus nidos pueden, entre otras cosas, obstruir los sistemas de ventilación, lo que incrementaría el riesgo de incendios, incluso, afectar a la calidad del aire.
Precisamente, el excremento de las palomas es uno de los más destructivos en las edificaciones por su composición química, por su alto contenido en ácido úrico y fosfórico, lo que lo hace extremadamente corrosivo.
Por tanto, una vez visto algunas de las plagas a las que nos podemos enfrentar en la Industria Alimentaria y lo que suponen, podemos vislumbrar los impactos que se pueden producir en cuanto a Calidad y Seguridad:
- Contaminación Biológica: introduciendo microorganismos en el producto.
- Contaminación Física: ¡Todo es posible! Y, desgraciadamente, no sería la primera vez que se han encontrado restos de patas, algún ejemplar completo, vivo o muerto, excrementos o pelos, no todos tienen que ser de humanos, los roedores también pueden dejarnos alguno de regalo.
- Pérdidas económicas: en ocasiones no queda otra, toca destruir y deshacerse del stock que ha sido infectado o dañado. Y, como hemos visto, si afecta a las infraestructuras ¡ni hablemos de reparaciones de carácter urgente!
- Todo ello, nos lleva, quizás, al más visible cara al exterior, es decir, al cliente final: El daño Reputacional, muchas veces, el más difícil de solventar, y que puede llegar a arruinar la imagen de marca.
- Y, por último, las Sanciones Legales o Cierres de establecimientos que puede acarrear.
Actualmente, desde nuestro sector, se sigue el modelo de MANEJO INTEGRADO DE PLAGAS (MIP O IPM), siendo un requisito obligatorio para la gestión de la APPCC o HACCP (Hazard Analysis and Critical Control Points).
¿Qué es la APPCC?
Son las siglas de Análisis de Peligros y Puntos de Control Crítico, es decir, como su nombre indica, es el sistema preventivo para garantizar la seguridad alimentaria, identificando y controlando los posibles puntos de control crítico (PCC) ya sean biológicos, químicos o físicos en cada una de las etapas de producción.
De ahí la importancia de la carpeta APPCC, puesto que es obligatorio en empresas del sector alimentario llevar un registro de todos los procedimientos llevados a cabo y los controles realizados.
El Reglamento (CE) nº 852/2004 relativo a la higiene de los productos alimenticios, obliga a todas las empresas alimentarias de la UE, y por tanto, a las que se encuentran en España, a implementar este sistema de autocontrol. Y que se complementa con el RD 109/2010 en España.
¿Cuál es el compromiso de Biblion Ibérica?
- La prevención mediante el uso de barreras físicas y supervisión de las medidas y programas de limpieza para mantener alejado cualquier tipo de plaga.
- No puede faltar la vigilancia y la monitorización mediante uso de trampas antes de la posible proliferación de cualquier organismo nocivo.
- Y llegado el caso, si se superan los umbrales permitidos, intervención y aplicación de medidas de control ya sean físicas o químicas.
Así mismo, y teniendo en cuenta el apartado anterior, y que deriva del MIP, nos encontramos con la Gestión Integrada de Plagas (GIP).
¿Qué objetivos proponemos desde Biblion Ibérica?
- Intentar reducir el uso de biocidas químicos
- Educar, formar y capacitando al personal de estas instalaciones en la CULTURA DE LA INOCUIDAD. Detectar señales tempranas y haciendo un guiño a nuestro refranero: “Más vale prevenir que curar”.
Tomar medidas preventivas es más eficiente y, a menudo, más barato que solucionar una situación cuando ya es tarde.





