
Hablemos de avispones
17 de diciembre de 2025Para que todos podamos entender la importancia en cuanto a su control y prevención, empezaremos con un poco de teoría e historia.
¿Qué es la Legionela y dónde la podemos encontrar?
Las bacterias son los organismos vivos más antiguos y abundantes del planeta. Son unicelulares y tan solo los podemos ver a través del microscopio. Son capaces de sobrevivir en casi cualquier entorno, desde glaciares hasta el interior del cuerpo humano.
Las hay beneficiosas y perjudiciales, como nuestra protagonista, la Legionella, a la que podemos encontrar en aguas dulces naturales como ríos o lagos, llegando a colonizar sistemas hídricos artificiales, y, por tanto, llegar a nuestros sistemas de red hidráulicos como la red de abastecimiento o la red de protección contra incendios.
Cuando esto sucede, si no se lleva un control, puede causar enfermedades como la Legionelosis, también conocida como la Enfermedad del Legionario o la Fiebre de Pontiac, que es la variante leve de la infección, puesto que la legionelosis además de afectar a los pulmones puede causar neumonía.
Pero para que esto suceda, su transmisión se debe producir mediante la inhalación de aerosoles contaminados. Es decir, no nos contagiaremos si bebemos agua o por transmisión de persona a persona.
Por tanto, el mayor riesgo, en caso de que la bacteria haya proliferado en las instalaciones, la tendremos en torres de refrigeración, sistemas de agua caliente sanitaria (duchas o grifos), jacuzzis, fuentes ornamentales y humidificadores.
Aun así, cabe destacar, que no todas las personas corren el mismo riesgo de contagio, siendo más vulnerables las personas mayores de 50 años, personas fumadoras o personas con enfermedades pulmonares crónicas o con sistemas inmunitarios debilitados.
Para los más curiosos… ¿Cómo fue descubierta?
En el verano de 1976, en Filadelfia, hubo un gran brote de neumonía durante una convención de la Legión Americana (American Legion), una asociación de veteranos de guerra, en la que se reunían más de 2000 miembros en un hotel para celebrar la independencia de los Estados Unidos.
Tras la finalización, una vez regresaron a sus hogares, más de 200 personas de las que asistieron al evento enfermaron con una neumonía grave y desconocida, causando la muerte de 34 de ellos. ¡Imaginad la alarma social y la preocupación! ¿Y si se trataba de un ataque terrorista o una epidemia?
En enero de 1977, los científicos del CDC (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades) lograron aislar la bacteria en el tejido pulmonar de los fallecidos. Pudiendo identificar por primera vez la causa: ¡UNA BACTERIA!

Decidieron nombrarla como Legionella [1] pneumophila en recuerdo de las víctimas (los miembros de la Legión Americana) y su vinculación a los pulmones (pneumophila).
Las investigaciones llevadas a cabo determinaron que la bacteria se había multiplicado en el agua de la torre de refrigeración del hotel propagándose por el edificio en forma de aerosol.
Unos años antes, en 1968, ya se dio un brote similar, aunque más leve, documentado por el Departamento de Salud de Pontiac, Michigan, sin poder identificar la bacteria causante. El brote afectó a los empleados y visitantes del departamento, más de 140 personas, quienes enfermaron de forma repentina con síntomas similares a la gripe, pero sin desarrollar neumonía.
Como no pudieron identificar el agente biológico, se refirieron a ella como fiebre de Pontiac, determinando que la causa se originó al respirar las partículas contaminadas del condensador evaporativo.
Cuando los científicos reexaminaron las muestras de sangre almacenadas de los pacientes de Michigan, descubrieron que habían generado anticuerpos contra la reciente bacteria identificada como Legionella pneumophila, confirmando así que ambas enfermedades tenían un mismo origen bacteriano.
¿Cuáles fueron las consecuencias? Normativa sobre la Legionela.
Estos brotes no solo dieron nombre a la bacteria o posibles enfermedades, sino que impulsaron:
- Revisiones médicas a “brotes misteriosos anteriores”
- El cierre del hotel. Obviamente, su reputación cayó en picado y les obligó a cerrar.
- Nuevas Regulaciones. Se establecieron protocolos a nivel internacional para el mantenimiento de sistemas de agua y climatización.
Estas nuevas regulaciones lograron que las empresas especializadas en sanidad ambiental se profesionalizasen de forma estricta en la década de los 80.
Tras el descubrimiento de la bacteria se entendió que el riesgo residía en las instalaciones donde el agua no se mantenía debidamente. Por lo que nuestro sector incluyó la desinfección de las torres de refrigeración entre los servicios a realizar. Aun así, el primer marco legal en España se resistió. Tras varios brotes graves, en 2001 apareció la primera norma nacional que establecía los CRITERIOS SANITARIOS PARA LA PREVENCIÓN DE LA LEGIONELOSIS (RD:909/2001) siendo consolidada por el RD:865/2003 que nos obligó a estar inscritos, como empresas encargadas de estos tratamientos, en un registro oficial (el ROESB).
Biblion Ibérica está inscrita en el Registro Oficial de Establecimientos y Servicios Biocidas de la Comunidad de Madrid con el número de inscripción 1187-CM-S.
¿Por qué contratar una empresa especializada en control de Legionela?
La Legionela se clasifica como un riesgo biológico ambiental, por lo que su control requiere de personal cualificado con su correspondiente certificado de profesionalidad para la realización de los Planes Sanitarios frente a Legionella (PSL) o Plan de prevención y Control de Legionella (PPCL), auditorías, análisis de laboratorio, uso de biocidas autorizados y gestión de riesgos.
Esto nos constituía como ¡empresas con una actividad de sanidad ambiental reglamentada! Actualmente regidas por el Real Decreto 487/2022 junto con su actualización más reciente,el RD 614/2024.
¡En Biblion Ibérica hemos estrenado año con un nuevo certificado:
el UNE 100030:2023!Lo que nos acredita como empresa que cumple con los estándares técnicos más rigurosos para la prevención y el control de la legionelosis.
¿Qué puedes hacer como titular de la instalación?
Evitar el estancamiento del agua sin un mantenimiento y controlar la temperatura (agua fría por debajo de 20°C y el agua caliente por encima de 55-60°C) para impedir el crecimiento bacteriano, lo que nosotros llamamos las “operaciones menores”. Si no se dispone de personal para ello, otra opción es recurrir a los profesionales de Biblion Ibérica, y nosotros nos encargaremos de ello en cumplimiento a la normativa vigente.
No llevar un mantenimiento adecuado en el control de la Legionella puede conllevar graves riesgos sanitarios, legales y económicos.
- Riesgos para la salud pública. La falta de control permite que la bacteria prolifere en sistemas de agua y se disperse mediante aerosoles (microgotas en duchas, torres de refrigeración o fuentes).
- Sanciones económicas y legales. El incumplimiento de la normativa se clasifica en infracciones leves, graves o muy graves, con multas que varían según la gravedad y el riesgo generado ¡entre los 3.000€ y los 600.000€!
- Responsabilidad civil y penal. El titular de la instalación es el responsable legal. En caso de brote con víctimas, se podría enfrentar a demandas por daños y perjuicios o cargos penales por negligencia.
- Cierre de instalaciones hasta que se garantice la seguridad.
Todo ello implica la pérdida de reputación o costes operativos (reparaciones, realización de un mayor número de limpiezas y desinfecciones, indemnizaciones a posibles afectados, etc.)
[1] De ahí que la encontréis como Legionella (haciendo referencia a su nombre científico) o como Legionela (recomendado por la RAE)



