
Enfermedades transmitidas por vectores (ETV)
16 de junio de 2026Cómo identificar su presencia y algunos consejos para evitar su dispersión.
Breve introducción
Las chinches de cama, Cimex spp. pertenecen a la familia Cimicidae y se distribuyen por todo el mundo, contando con 25 géneros y 99 especies.
En la Península Ibérica, concretamente, se han registrado hasta el momento 3 géneros y 7 especies diferentes.
De todas ellas, de importancia para la Salud Pública, y cuyo hospedador principal es el ser humano, es decir, se alimentan de nuestra sangre y otros mamíferos, podemos citar C. hemipterus (tropical, pero con mayor probabilidad de expansión dados los viajes internacionales) y C. lectualarius (la más común y frecuente en nuestro entorno). Aunque no se descarta la interacción con otras especies que interactúen con aves, puesto que al final sus hospedadores mantienen una estrecha relación con el ser humano, por ejemplo, C. hirundinis, cuyos hospedadores principales son golondrinas, aviones, gorriones o palomas, y cuyos nidos se localizan en nuestras cornisas, alfeizar o dintel de las ventanas, etc. y que pueden acceder al interior de nuestras viviendas.
¿Cualquiera de las mencionadas pueden transmitir patógenos a los humanos? Por el momento, no se puede confirmar al 100%, aunque hay autores que no lo descartan. Pero ante la falta de evidencia, su implicación médica conlleva la reacción dermatológica frente a las picaduras, es decir, posibles reacciones alérgicas.
Además, a esto, se suma la reputación y la imagen si las encontramos en establecimientos hoteleros u otros establecimientos.
¿Cómo identificarlas y no confundirlas con “chinches de la vegetación”?
Nos centraremos en Cimex lectualarius:
Son de tamaño minúsculo, 4-7mm, ovaladas en tonos rojizos amarronados, sin alas, aunque son rápidas y se desplazan con mucha facilidad.
Al contrario que pasa con los mosquitos, que solo la hembra pica, en este caso, ambos sexos son hematófagos, pudiendo vivir hasta 12 meses sin alimentación alguna. Hasta 24 meses bien alimentados.
Son cosmopolitas y de costumbres gregarias, por lo que los podremos encontrar hacinados en grietas, huecos, paredes, bajo alfombras, ropa de cama, en los repliegues del colchón, somier, interior de los enchufes, tras paneles o marcos de paredes o ventanas, etc. Donde permanecerán escondidos durante el día, y por la noche, saldrán para alimentarse, y como huéspedes, se lo ponemos fácil mientras dormimos.
Un desafío para las empresas de Control de Plagas
Cuando nos encontramos ante actividad de Chinches de Cama, como profesionales, estamos ante un desafío, aquí solo se contempla el “TODO”, debemos actuar frente a la plaga en el menor tiempo posible, requiriendo varias intervenciones.
¡No puede quedar ni un huevo! Si estos eclosionan, estaremos ante una nueva infestación.
Que actuéis por cuenta y riesgo, usando insecticidas caseros, más bien agrava la situación, desplazándolas a zonas adyacentes y extendiendo el problema, lo que complica, posteriormente, una resolución en tiempo.
¿Cómo llegan a nuestros hogares?
En ocasiones, por miedo o vergüenza, ante el descubrimiento de Chinches de cama se suele guardar silencio y actuar por cuenta propia, evitando, de algún modo, la estigmatización. Pero vamos a desmitificar el Tabú que envuelve a este insecto, “la condena” que conllevaría hacer público que se nos ha colado un intruso en la cama y ha hecho de las suyas durante la noche.
A fin de cuentas, la movilización de mercancías y personas por todos los continentes, los viajes constantes de miles de personas pernoctando en una variedad infinita de estancias y usando cualquier transporte privado o público, etc. incrementa que determinados insectos considerados plaga, se desplacen, junto con personas o bienes materiales, a zonas donde no se encontraban o se habían erradicado, como es el caso de estos molestos insectos.
En resumidas cuentas, la Globalización, a supuesto un mayor riesgo de infestación de Chinches en transporte público y establecimientos de hostelería, puesto que cada día, interrumpidamente, entra y sale gente con sus equipajes, lo que supone que cualquiera de ellos pueda ser un portador potencial de chinches (en la ropa, equipaje, mobiliario,…)
Que se alimenten únicamente de sangre, equivale a que cualquier lugar con un hospedador, le irá bien, nada tendrá que ver con ambientes sucios o mal mantenidos. Cualquier estancia se puede infestar.
Estos insectos tienen un diminuto “estilete” o “pico chupador” que clavan en la piel para extraer la sangre. Mientras se alimentan, a través de su saliva, “inyectan” un compuesto químico que anestesia temporalmente la zona. Lo que le permite alimentarse tranquilamente sin ser molestado, y a lo que añaden unas proteínas anticoagulantes, para que la sangre no se espese y el flujo sea continuo.
Tras su picadura, por lo general, aparecen unas ronchas rojizas en líneas irregulares o racimos en zonas expuestas como cara, cuello, brazos, espalda-costado, etc. Es decir, cualquier parte del cuerpo que quede al descubierto mientras dormimos. Una sola chinche puede picar más de una vez, y en ocasiones, suelen alimentarse en grupo, de ahí el patrón de las picaduras.
¡Pero siempre hay excepciones! No a todo el mundo le afecta igual, hay personas que no presentan signo alguno de picadura u otras que tienen una reacción alérgica grave, por lo que esas pequeñas marcas, se acentúan, e incluso, puede requerir asistencia médica. Y, a veces, la aparición de las ronchas puede desarrollarse pasados unos días, incluso semanas.
¡Importante! Como se ha indicado anteriormente, no se conoce, con certeza, transmisión biológica directa de enfermedades, pero si nos rascamos, por arrastre o contacto mecánico, podemos generar infecciones o irritaciones en la zona.
Curiosidades:
- Disponen de glándulas odoríferas en el tórax que segregan un “olor a chinches” característico (entre dulzón a almendras, moho y cilantro). De ahí, por si alguien se lo ha preguntado alguna vez, que en ocasiones se utilicen perros para rastrearlos. Incluso, compañeros de sector, ante una gran población de chinches en una estancia, sean capaces de olisquearlos.
- Su metamorfosis es incompleta, es decir, una vez que salen del huevo, las ninfas son pequeñas replicas de los adultos. Pero, para poder pasar de una fase a la siguiente necesitan una “dosis” completa de sangre. El problema es que son tolerantes al ayuno, las ninfas paran por completo su desarrollo y esperan, al igual que las hembras adultas, si no comen dejan temporalmente de reproducirse ¡Y son más tolerantes al ayuno! Y los huevos, como no necesitan sangre para desarrollarse, dentro tienen todos los nutrientes necesarios, dependen única y exclusivamente de una temperatura idónea. Y en casa, por lo general, se la concedemos inevitablemente. Es decir, en condiciones favorables y con “servicio alimenticio asegurado” el ciclo se completa en 4-5 semanas, y así, sucesivamente…
Echemos cuentas, como en el caso de las cucarachas: si una hembra adulta puede poner 2-3 huevos al día, podríamos hablar de unos 200-500 huevos al cabo de su vida. Y si estos, en condiciones favorables, eclosionan a los 7-15 días… Y con “huésped servido en cama” se desarrollan en 6-8 semanas… ¡Ya tenemos nuevos adultos preparados para reproducirse y continuar el ciclo! Con una hembra grávida que nos llevemos de recuerdo de nuestras vacaciones, ¡Ya está el lío montado! Una sola hembra fecundada es suficiente para colonizar todo un hogar.
Y tocará recurrir a profesionales expertos en el CONTROL DE PLAGAS, como BIBLION IBÉRICA.
Consejos para pernoctar seguro mientras viajas
Nada más entrar a la habitación: ¡Inspección recurrente!
- Previamente es recomendable colocar la maleta en el plato de ducha, el baño suele estar cerca de la entrada: estas superficies son lisas y suelen ser frías, por lo que no les gusta, y evitaremos que trepen al equipaje.
- Inspecciona la cama: revisa las esquinas del colchón, las costuras y el protector. Busca insectos vivos, mudas o manchas negras.
- Revisa detrás del cabecero, mesilla de noche y enchufes próximos a la cama o sillones tapizados.
Durante la estancia, por prevención:
- No dejes la maleta en el suelo o sobre la cama supletoria, si la hay. Usa el portaequipajes, aunque no está de más, dejarlo un poco separado de la pared.
Al regresar a casa:
- Inspeccionar la maleta antes de meterla en casa, y evita abrir la maleta encima de tu cama.
- Si tuviésemos sospechas de chinches o huevos en la ropa: lavarla a 60ºC eligiendo un programa largo, transportándola, previamente, en bolsas de plástico herméticas, y, de tener secadora, a alta temperatura durante unos 30 min. (Usar este método en ropa delicada que no se pueda lavar)
- Antes de guardar la maleta hasta el próximo viaje: Límpiala a fondo con aspiradora o vapor a 60ºC por costuras, cremalleras y esquinas.
Por lo general, es difícil detectarlas, al ser tan pequeñas y planas pueden esconderse en cualquier pliegue, por lo que la mayoría de veces no nos damos cuenta de que estamos transportándolas mientras viajamos de un lugar a otro.
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